Economía de la Corrupción

La corrupción tiene efectos en la estructura de valores de la sociedad, los comportamientos de los individuos, la ética y la economía.

En este último punto, es interesante como la corrupción tiene implicancias económicas plenas, que no se ven, mientras el gobierno realiza su gestión, excepto cuando por situaciones límites, la misma corrupción endémica del sistema se lleva vidas humanas (accidentes en transporte, relajamiento de políticas de seguridad, etc.).

Allí la sociedad reacciona, pero esta enfermedad viene socavando desde hace tiempo la estructura y valores de la sociedad, todo esto sucede mientras se desarrolla la gestión de gobierno.

Pero, no todos los gobiernos ni sus integrantes son corruptos, no, pero cuidado tenemos tres niveles de gestión de gobierno, nacional, provincial y municipal, cada peso que gaste en áreas sensibles al flagelo de la corrupción, estará teñido de duda, ya sea con efectos económicos en sí o por decisiones discrecionales de los gobernantes de los tres niveles.

Los datos empíricos basados en comparaciones entre países indican que la corrupción tiene efectos amplios y adversos en la inversión privada y en el crecimiento económico.

Un país que mejora su posición en el índice de corrupción[1] de 6 a 8, sobre la base de 0 a 10, experimentará un incremento de 4 puntos porcentuales de su tasa de inversión y de 0,5 puntos porcentuales de la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita. La corrupción reduce el crecimiento económico a través de la disminución de la inversión privada y su calidad.

Los negocios hechos sobre la base de sobornos son más riesgosos que los proyectos legales porque no hay derechos de propiedad ilegales. Por lo tanto la cartera de inversiones de la economía tiene mayores niveles de riesgo del óptimo de la economía. Si los negocios se obtienen por conexiones o pagos ilegales, se desincentiva la entrada de potenciales empresarios a los mercados -en particular-, los inversionistas extranjeros.

La calidad de los potenciales ingresantes se deteriora porque los únicos interesados son aquellos que tienen mayores habilidades para la corrupción y no los más eficientes, o sea empresarios “amigos” del gobierno. Las actividades de búsqueda de rentas se hacen relativamente más atractivas que los proyectos productivos que maduran más lentamente, los que acaban siendo desplazados.

¿La economía en este contexto es eficiente? NO, porque la corrupción distorsiona los incentivos en los cuales opera la empresa privada, reduciendo la eficiencia económica. Cuando se percibe la posibilidad de corromper a un funcionario público, hay un desvío de recursos desde actividades netamente productivas hacia aquellas denominadas de búsqueda de renta, que no aumentan el bienestar de la sociedad.

Los negocios más productivos no dependerían de la competitividad de las empresas sino de su capacidad de influir en los responsables de tomar las decisiones sobre la regulación o el destino de los fondos públicos, algún parecido con la realidad.

La corrupción puede ser un impuesto oculto, a través de la visión que este dinero podría ser utilizado en escuelas, hospitales, mejorar asignaciones.

Si bien tanto los impuestos como la corrupción imponen mayores costos al productor, la recaudación de esta última es «privada» y, por lo tanto, se pierde el potencial uso de dichos recursos en fines socialmente más productivos.

La corrupción es costosa para la sociedad por el hecho mismo de ser ilegítima. Por un lado hay recursos destinados a evitar la corrupción y a sancionarla, y por otro lado, quienes participan en actos corruptos deben destinar recursos a evitar ser descubiertos.

Como broche de oro en las consecuencias económicas de la corrupción se la lleva, el impacto sobre el gasto público, generando una distorsión del mismo. Los gobiernos corruptos gastan menos en educación y quizás en salud, y tal vez más en obras de infraestructura.

Por supuesto la corrupción no es neutral a los hechos económicos ni a sus variables, tenemos impactos difíciles de cuantificar pero reales en dinero.

Ejemplo de la externalidad negativa en la economía, como podemos observar, el soborno aumenta los costos de transacción y la incertidumbre en una economía.

“El incremento del PBI de una economía con baja corrupción, es mayor que el incremento del PBI de una economía con corrupción generalizada o sistémica, por ineficiente uso de recursos públicos, baja calidad del gasto público y su costo de oportunidad”

¿Qué pasa hoy?

La contracara de la corrupción es la transparencia, en ingles se denomina accountability y es la responsabilidad política en la rendición de cuentas de los gobiernos, los funcionarios públicos y los políticos, a los ciudadanos.

Que es la transparencia en la realidad y como funciona en Argentina:

La Teoría del Elefante

Como paso, un elefante por la calle Florida, sin que nadie se dé cuenta que el elefante es mío… Eureka, paso veinte elefantes y en el medio de ellos, el mío, nadie lo va a notar, porque pasé los veinte.

Las noticias sobre los hechos de corrupción son como veinte elefantes pasando al mismo tiempo con problemas para identificarlos, entre distracciones y búsqueda de pruebas para asignar cada elefante a su dueño.

Así es en la realidad de los hechos, en Argentina, hay una legislación anticorrupción vigente, hay órganos de control que trabajan responsablemente y con un gran nivel profesional, hay organismos como la Oficina Anticorrupción[2] y la Fiscalía de Investigaciones Administrativas[3], hay denuncias, entonces:

 ¿Qué pasa?

Los procesos contra la corrupción, son largos e interminables, gente intocable, impunidad, lentitud en la justicia, en las pruebas, prescripción de causas, siendo esta situación un coctel interminable.

Un dato de color, el primer acto de corrupción documentado se remonta al antiguo Egipto. Así se consigna en un papiro datado en la XX Dinastía, durante el reinado de Ramsés IX (1142-1123 a de C.). Se denuncian los negocios de Pewero -un burócrata de alto rango y cercano al Faraón- quien, asociado a los profanadores de tumbas, había forjado una inmensa fortuna que le fue difícil de justificar. ¿Igual que hoy?

¿Cambiará? Depende de nosotros mismos.


Dr. VICENTE H. MONTEVERDE

Director del Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Morón. Autor del libro “Economía de la Corrupción. Costos de la Corrupción en la Argentina”; Edicon; abril 2015.

http://www.consejo.org.ar/edicon/libros/libros_economia.html)


[1] El Índice de Percepción de la Corrupción, lo publica Transparency International, clasifica a los países y territorios en función de cómo se percibe la corrupción del sector público a ser. Un país o territorio de puntaje indica el nivel de percepción de corrupción del sector público en una escala de 0 a 100, donde 0 significa que un país es percibido como un medio altamente corruptos y 100 que se percibe como muy limpio. El rango de un país indica su posición con respecto a los demás países y territorios incluidos en el índice. El índice del año 2012 incluye 176 países y territorios.

[2] Sitio web: www.anticorrupcion.gov.ar/‎

[3] Sitio Web: www.fia.gov.ar/‎