Behavioral Compliance: La realidad nos desafía: ¿Cómo hacer Compliance en tiempos de COVID-19?

Capítulo de Behavioral Compliance en el primer encuentro virtual de Comisiones de Estudio de la Asociación Argentina de Ética y Compliance.

 

CAPÍTULO DE BEHAVIORAL COMPLIANCE

Directores:
Diego Grau,
Mariana Idrogo,
Susana Pérez

DURANTE LA PANDEMIA: HOY Susana Pérez

Desde la Comisión de Behavioral Compliance hemos estado evaluando la situación que estamos atravesando, desde un punto de vista del comportamiento humano inserto en la sociedad y nos atrevimos a describir 3 olas que creemos se suceden una tras otra.

La primera está relacionada con el hoy, la pandemia ya establecida; la segunda, con la crisis económica; y la tercera se relaciona con el escenario post pandemia y las libertades personales.

La epidemia del COVID-19 fue establecida por la OMS cuando la enfermedad contagiosa se propagó rápidamente en los países, afectando simultáneamente a un gran número de personas en un corto período de tiempo. Esta epidemia ha demostrado una propagación descontrolada, colapsando los sistemas de salud de muchos países, y nos hemos encontrado escuchando y leyendo cifras de muertos por día que se incrementaban continuamente, siendo los datos de Italia y luego los de España, los que más nos impactaron inicialmente, hasta que impactó EEUU.

Esto nos demostró que nuestro bien más preciado: nuestra propia vida, estaba en riesgo de perderse, en un riesgo concreto y cierto.

Sin vida, no hay nada, no soy, no existo.

A este escenario, con el futuro en jaque, se suma la cuarentena, el aislamiento por mí y por los demás, como parte de un individuo que tiene responsabilidad social.
Pero, ¿a qué me refiero con “responsabilidad social”? A la responsabilidad, compromiso u obligación, de los miembros de una sociedad ya sea como individuos o como miembros de algún grupo, tanto entre sí como para con la sociedad en su conjunto.

Y es así como hemos visto diferentes situaciones de un abanico amplio de comportamiento humano, desde las situaciones más disparatadas -como esconder a la empleada doméstica en el baúl para burlar la cuarentena o salir a pasear un perro de peluche- a conocer personas que se organizaron para entregar su tiempo y su dinero para fabricar máscaras faciales para regalar en los hospitales públicos, ayudando al personal de salud y seguridad a protegerse.
Desde incumplir normas éticas y legales a poner en riesgo la propia vida para el servicio a otros.

Según algunas posturas biologicistas, en los humanos se distinguen dos instintos: el instinto de supervivencia y el de reproducción; siendo el primero el que entra en juego cuando peleamos por conservar la vida, especialmente en una situación difícil o tras de un hecho o un momento de peligro, como el que estamos viviendo. En el otro extremo encontramos la trascendencia como el camino que nos conduce a crecer día a día como seres humanos, permitiendo que afloren a la superficie nuestras mejores cualidades: altruismo, solidaridad, honestidad, tolerancia, por sobre los instintos de supervivencia.

Claramente podemos relacionar el abanico de comportamientos encontrados con el instinto de supervivencia y el de trascendencia.

Surgen muchos cuestionamientos frente a problemas que requieren decisiones rápidas en el día a día. Por ello, cuando estamos evaluando situaciones del Programa de Compliance tenemos que tener en cuenta estos aspectos del comportamiento, pero además sumar otro: la falta de tiempo para analizar; y si quieren sumar uno más: la falta de información.

Entonces, nuestro cerebro que toma decisiones mayormente basadas en el pensamiento rápido (intuitivo y emocional), tiene: la pérdida de la vida como un riesgo probable que genera temor, la falta de información concreta y la falta de tiempo de análisis en cada decisión que se tome.

Es una situación particularmente expuesta a que se tomen decisiones no éticas, non-compliant, incumpliendo normas y leyes, tergiversando situaciones o utilizando excusas.

Desde Compliance necesitamos mirar con minuciosidad las decisiones que se tomen durante este período, entendiendo que a veces serán erróneas sin intencionalidad y otras, por el contrario, serán realizadas con total voluntad de aprovechar la ventaja.

Todos podremos cometer errores, pero si dejamos bien documentado el motivo por el cual tomamos una decisión hoy (sin tiempo, sin información y con la vida en riesgo), mañana podremos comprender -aunque no aprobar- lo decidido, entendiendo si hubo o no intencionalidad manifiesta.

Compliance debe mantenerse más fuerte que nunca en cada área, en cada sector, en cada decisión tomada porque nos encontraremos con un abanico amplio de situaciones muy disímiles en un contexto de incertidumbre.

EL DÍA DESPUÉS DE LA PANDEMIA: CRISIS ECONÓMICA Diego Grau

Ya estamos empezando a sufrir las consecuencias de la pandemia por COVID 19, que se vislumbra van a afectarnos en la segunda ola: el post corona virus. Esta será la etapa de CRISIS ECONOMICA que seguramente traerá consigo una crisis social y política. En Argentina y en el Mundo.
La CRISIS de SALUD, su urgencia e importancia, su imprevisibilidad, hacen casi imposible planificar y resolver eficazmente, y lleva a trabajar por prueba y error.
Pero para la CRISIS ECONOMICA ya nos tenemos que estar planteando las preguntas básicas de la planificación: Los QUÉ, los CÓMO, los QUIÉN, los CUÁNDO, y los DÓNDE.
Voy a tratar de plantear telegráficamente, algunas de estas cosas:

Los QUÉ:
Los escenarios alternativos que nos presenta la CRISIS ECONÓMICA empiezan a evaluarse a partir del DIAGNÓSTICO de situación.
Enuncio algunos temas preocupantes: recesión, pobreza, desocupación, inflación, quiebras en empresas grandes y pequeñas, cambios en las CONDUCTAS, en los mercados (oferta y demanda), el dólar. Cuestionamientos políticos y sociales.
Y algunas medidas que se empiezan a tomar: poder político, contención social, subsidios, emisión monetaria, asistencialismo, financiamiento, moratorias, servicios, seguridad, SALUD, etc.

Los CÓMO:
Aunque puede ser controvertido, yo rescato el proceso de PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA como herramienta ordenadora y sistémica, en sus distintas variantes o modelos.
Lo primero que se evalúa es el DIAGNÓSTICO, sobre lo que ya he comentado antes.
La base de la planificación estratégica pasa por la definición de VALORES. (Integridad, eficiencia, justicia… valores que en COMPLIANCE conocemos muy bien).
Luego se trabaja sobre la VISIÓN de un futuro y sus expectativas, sobre la MISIÓN a CUMPLIR. Y en base a esto se planten los OBJETIVOS y los PLANES DE ACCIÓN correspondientes.
Y se pasa a la GESTIÓN de los planes y al CONTROL sistémico de lo que se va ejecutando.
Esto requiere ORGANIZACIÓN y LIDERAZGO.

Los DÓNDE:
La situación de CRISIS ECONÓMICA está presente en todos lados. Y en cada sitio hace falta replantearse situaciones, definiciones y planes. En los hogares, los trabajos, los pueblos, las provincias, los países, el mundo entero.

Los QUIÉN:
¿Cuál es la procedencia del vocablo PANDEMIA? Etimológicamente, del griego, PAN (todo), DEMOS (pueblo). “Reunión de todo un pueblo”.
Visualizo las respuestas acerca de quiénes están involucrados en esta CRISIS ECONÓMICA como un triángulo, integrado por sus tres vértices:

El SECTOR PÚBLICO (Los Estados y sus Gobiernos). Habrá de verse si se posicionarán como “poder autoritario” o como “administración eficiente y respetuosa de la democracia”.
El MERCADO (empresas y finanzas). De quienes se espera un equilibrio entre la Responsabilidad Social Empresaria, el agregado de valor y la rentabilidad como motor del desarrollo.
La SOCIEDAD CIVIL. Que habrá de empoderarse ante la CRISIS o resignarse mansamente. (Comportamiento en las CRISIS).
En cada uno de estos tres vértices hay LÍDERES que manejan planes, toman decisiones, dirigen organizaciones. Y está el COMPLIANCE, que debe estar presente y que también necesita LÍDERES.

Los CUÁNDO:
Alguien dijo: ésta es mi prioridad ahora…. “después, veremos”. Yo digo: NO. El momento es YA.
Los DESAFÍOS:
COMPLIANCE tiene mucho que decir y mucho por hacer. Especialmente en las CRISIS:
• ¿Quién controla al que decide? ¿Quién controla al que controla?
• ¿Cómo asume COMPLIANCE sus responsabilidades en cada caso?
• ¿Qué herramientas se pueden utilizar? Hay muchas. Yo empiezo por dos:
o La PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA en escenarios alternativos.
o El LIDERAZGO como base de una nueva GESTIÓN organizacional en cualquier ámbito.

Hay mucho por hacer y debemos empezar YA.

¿HACIA DÓNDE VAMOS Y CÓMO SERÁ EL MUNDO DESPUÉS DEL COVID-19? Mariana Idrogo

Cómo será el mundo post COVID-19 es algo que aún no sabemos. Lo estamos definiendo y dependerá en gran medida de las decisiones que tomemos en este momento.
Lo que parece claro es que muchas decisiones que varios Gobiernos están tomando hoy, tienen un impacto en nuestros derechos y libertades individuales, esos derechos y libertades consagrados en nuestra Constitución, tomados de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano como herencia de la Revolución Francesa, que nos son tan caros en occidente.

Pareciera ser que, frente a una situación de emergencia de salud, estamos dispuestos a resignar derechos y libertades, tales como la libertad ambulatoria (no poder salir o tener que pedir permiso para poder hacerlo) e incluso a ir más allá, afectando también aquellos derechos vinculados a las bases democráticas de nuestro sistema político. Como ejemplo baste citar Hungría, donde el poder ejecutivo se ha concentrado, extendiendo el estado de emergencia para enfrentar el virus, sin fecha de caducidad. O como publicaba los otros días el New York Times, en Estados Unidos el Departamento de Justicia solicitó al Congreso poderes para requerir que los jueces puedan detener indefinidamente a las personas durante una emergencia.

Y aunque pareciera razonable que los gobiernos tengan facultades para restringir derechos y libertades individuales en épocas de crisis con el objetivo de protegernos mejor, cabe preguntarse: hasta dónde esto es protección y cuándo empieza a ser paternalismo.

El contexto actual de pandemia abre la puerta a un gobierno que puede ejercer más controles sobre los individuos, por ejemplo, a través del uso de la tecnología. Creo no estar errada si interpreto que a muchos no nos parece irrazonable que el estado quiera tener mayor información acerca de nosotros (como nuestra geolocalización, información sobre nuestros signos vitales, si tenemos o no temperatura, etc.) y pareciera que hay cada vez menos cuestionamiento al tipo de tratamiento que se dé a esos datos. Una de las primeras consecuencias que pareciera emerger de esta crisis es que se ha abierto la puerta a un Estado Vigilante Tecnológico.
Sin embargo, no creo que esta reducción de nuestros derechos y libertades que se produce hoy redunde en nuestro mejor interés futuro, como humanidad.
Siendo así, entonces ¿por qué ocurre?

Reflexionando, me atrevo a sugerir que una primera explicación tal vez tenga que ver con este concepto de Behavioral Science que nos muestra que hacemos una valuación diferencial de las cosas en el presente versus el futuro. Las cosas tienen un valor en el corto plazo y otro en el largo plazo.

Si yo les preguntara, ¿qué prefieren: media caja de bombones de chocolate ahora o una caja entera en una semana? Probablemente muchos elegirán la media caja ahora. 
Pero cuando ponemos la pregunta en el futuro: ¿qué prefieren: media caja de bombones de chocolate en un año o una caja entera en un año una semana? Muchos seguramente dirán que prefieren esperar una semana.

El descuento en el presente -recibir media caja por no esperar-, no nos pesa lo mismo en el futuro. Esperar una semana HOY parece muy penoso, pero esperar una semana en el futuro nos parece algo tolerable.

Y es que, en el futuro, todos somos maravillosos. En el futuro somos todos pacientes. El problema es que no vivimos en el futuro, sino en el presente.

Y mi reflexión me lleva a traer otro de los descubrimientos de Behavioral Science acerca de nuestro comportamiento: nuestras decisiones son el resultado del contexto en el que estamos inmersos.

Un contexto como el actual, marcado por la urgencia de protegernos, de cuidar nuestra salud -preocupaciones totalmente legítimas, por cierto- no pareciera que fuera proclive a defender nuestros derechos y libertades. Y sin embargo es hoy y en este contexto que estamos tomando las decisiones que tienen que ver con nuestro presente pero que también afectarán nuestro futuro.

Creo que esto es algo que tenemos que poner sobre la mesa y empezar a discutir. Porque de cómo sea que definamos nuestra posición sobre estos temas, dependerá cómo será el mundo que vendrá post-COVID-19.