Reportaje a Gustavo Regner, Compliance Officer Latin America South de Syngenta

Syngenta es una de las compañías líderes mundiales con más de 28.000 empleados en 90 países, y su propósito es incorporar a la vida el potencial de las plantas. A través de ciencia de primer nivel, alcance global y compromiso con sus clientes Syngenta contribuye a aumentar la productividad de los cultivos, proteger el ambiente y mejorar la salud y la calidad de vida.

Gustavo Regner, Contador Público (UBA), Certificado en Etica y Compliance (IAE-ECOA), es desde el 2013 el Compliance Officer para Latinoamérica Sur en Syngenta.

En qué consiste la función de Compliance en general? ¿Cómo está estructurada esta función dentro de su compañía? ¿De quién depende y cuál es la línea de reporte?

En Syngenta , el Compliance Officer se desempeña como un socio de negocios que ayuda a tomar decisiones informadas tras haber generado el espacio propicio para analizar riesgos y evaluar alternativas, cuidando la reputación de la empresa y respetando los principios y valores éticos en los que se apoya. El equipo es pequeño y su principal tarea es ayudar al management en la toma de correctas decisiones, para provocar a su vez un efecto contagio entre sus colaboradores.

El Team Compliance de Syngenta a nivel mundial está conformado por diez profesionales con diferente formación académica que cubre las necesidades de todos los países. Contamos con un director de Compliance por cada una de las cuatro regiones geográficas en las que se divide la estructura de la compañía, a quienes reportan los Compliance Officers responsables de los territorios (o subregiones). A su vez, todos ellos reportan a un director global de Compliance, con sede en Basilea (Suiza), que reporta a un miembro del Comité Ejecutivo de Syngenta.

¿Qué habilidades debe tener un Compliance Officer que pretenda desempeñar cabalmente su función?

Antes que nada, es fundamental conocer el negocio. Difícilmente pueda recomendar nada si no sabe lo que la empresa y la industria hacen. Por eso, es indispensable conocer el negocio, volverse un especialista en lo que la gente y la organización hacen. Luego, comprender y desempeñarse como socio de negocio antes que como auditor. El Compliance Officer debe ser un buen consejero y, en consecuencia, debe tener la capacidad suficiente como para generar influencia positiva. Desde ya que debe contar con conocimientos técnicos, pero eso es sólo el principio, no el fin. No se trata sólo de comprender conceptualmente una forma de hacer negocios, sino de adoptar una manera de desenvolverse en el complejo mundo actual y, en ese camino, el Compliance Officer cumple un rol de orientación y guía muy importante. Por otro lado, el Compliance Officer debe liderar con el ejemplo en todo lo que haga; el ejemplo constituye la influencia más poderosa.

¿Cuáles son los rasgos que definen el programa de compliance de su compañía? ¿Cuáles son las ventajas de contar con este programa?

Se trata de un programa que refleja el espíritu de Syngenta, respetando la multiplicidad de culturas y pensamientos que conviven en la compañía. Es un programa inclusivo y razonable tanto para quien siembra soja en Norteamérica, maíz en Sudamérica o trigo en Europa, como para quienes produzcan arroz en Asia u hortalizas en África. Es un programa muy identificado con la propia cultura corporativa y la gente así lo percibe, siendo eso una ventaja muy grande. Si bien es un programa joven –ya que no es algo muy frecuente en la industria–, ha ganado valoración entre todos los colaboradores. Por supuesto, hacemos benchmarking con otras empresas, pero no adoptamos fórmulas mágicas. Además, tenemos muy buena comunicación con las líneas de negocio y de apoyo, de modo que muchas veces las iniciativas surgen en conjunto o en respuesta a las necesidades detectadas en el diálogo, algo que facilita mucho su implementación.

¿Cuál es a su criterio la clave para generar en todos los empleados de la compañía el cambio de cultura que permita hacer que todos los días se haga lo correcto y en forma transparente? 

No hay fórmulas mágicas ni un secreto revelado para el éxito, pero si algo podemos aportar es el hecho de estar presentes, de escuchar a la gente, de empaparse de lo que hacen, comprender sus realidades y no dar lo que llamo “respuestas de escritorio”. Cuando se propone un curso de acción desde el área de Compliance, debe resultar natural y hasta desafiante para cualquier colaborador, de lo contrario podríamos caer en la existencia de un programa muy bonito en su concepción pero impracticable en la realidad.

¿Cómo considera que puede mantenerse la efectividad de un programa de compliance en un entorno de constante cambio de normas regulatorias? 

Cuando el personal tiene claros los principios y los valores y está entrenada en el manejo de riesgos, el cambio regulatorio deja de ser el corazón del asunto para transformarse en un factor más a considerar. Compliance va más allá de las normas; no se trata sólo de “tenemos que hacer esto o aquello porque lo dice tal ley o cual política”, sino que se trata de “queremos desempeñarnos de manera tal que no sólo resultemos exitosos, sino que además estemos orgullosos de eso”. Al menos esa es la manera en que lo encaramos en Syngenta ¡y estamos muy orgullosos de eso!

¿Cómo vislumbra el futuro de la función de compliance?

Compliance vino para quedarse. No es una moda. Es la manera segura de manejarnos en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. El mundo no se encamina a ser más simple, al contrario. Las decisiones de negocio cada vez serán más desafiantes y los límites éticos no siempre están del todo claros. Por ello será cada vez más necesaria una sólida función de Compliance, que ayude a moverse con la seguridad que puede dar el estar haciendo lo correcto y poder demostrarlo.